Emprender

Por necesidad, por auténtica vocación o por oportunidad, emprender parece que está de moda. Pero, ¿te has planteado realmente qué es emprender?

La definición que nos proporciona la RAE sobre este término es la siguiente: “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Bajo mi punto de vista, emprender es mucho más que eso. Emprender es ilusionarse, es apostar, es arriesgar, es caerse y levantarse continuamente.

Emprender y montar una empresa, tu propia empresa, es dar un salto en el ámbito profesional en el que pasas de depender de alguien y tener a alguien arriba al que reportas, a jugar en tu vida profesional sin una red que te sujete cuando caes y a no tener nadie más arriba que tú.

Cuando decides dar el paso de emprender, te conviertes en dueño de tu propio destino, con todo lo bueno que esto conlleva, como tener máxima libertad, y con todo el riesgo que supone, ya que pasas a tener máxima responsabilidad. Desde mi punto de vista, os puedo decir que yo que ya he montado una decena de empresas y que me considero emprendedor y empresario, emprender es una de las cosas más sacrificadas que se pueden hacer en esta vida, pero sin duda, de las cosas más emocionantes y más satisfactorias.

Os preguntaréis cuál es el mejor momento para dar el paso y emprender. Pues bien, mi consejo es que el momento idóneo de montar una empresa es cuando has interiorizado y comprendes el motivo de querer montarla. Esto puede ser con 20 años, con 40 o con más. Es muy importante que tengamos claro qué queremos alcanzar con la creación de ese proyecto y, sólo si se tiene claro qué pretendemos obtener con él, estarás listo para dar ese salto.

Termino este post con una pregunta de Vincent Van Gogh que nos invita a reflexionar: ¿Qué sería la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo?

 

Pablo Gimeno

Director de la Red de Inversores UFV

 

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Gestión del talento universitario

En los últimos tiempos, el aprovechamiento del talento universitario ha quedado en cuestión, como consecuencia del profundo cambio de realidad que estamos viviendo, marcado principalmente por la globalización y digitalización. Este suceso, ha llevado a numerosos expertos a afirmar que los universitarios no serán capaces de tener una inserción competitiva y adecuada al nuevo mercado laboral, pues la educación universitaria no ha terminado de adaptarse a este nuevo paradigma.

Las instituciones de educación superior, durante las últimas décadas, se han limitado al desarrollo de habilidades y técnicas encaminados al encaje laboral a través del desarrollo de una profesión futura. En la nueva sociedad del conocimiento en la que vivimos, estas instituciones son las encargadas, precisamente, de crear y generar ese conocimiento a través de distintas prácticas. Para ello, es necesario la creación de plataformas que permitan gestionar el talento de manera interdisciplinar y con un enfoque marcadamente creativo.

Este hecho sugiere, que la integración institucional de la diversidad (en todos sus niveles: áreas de conocimiento, global, racial…) es uno de los motores que van a permitir fomentar el pensamiento multilateral en los alumnos y abordando los problemas institucionalmente, con una perspectiva más amplia y clara de los grandes desafíos sociales y mundiales de nuestra época.

En este sentido, cada universidad deberá preguntarse por su misión, examinar su cultura y prácticas, y en orden a ello, elaborar una serie de políticas encaminadas a la asunción de un rol más activo y adecuado a la nueva realidad que vivimos tanto a nivel laboral como mundial. Estas políticas tienen que ver con todas aquellas actividades que fomenten, de algún modo, la digitalización, los intercambios culturales o la colaboración más estrecha con la empresa.

La Escuela de Liderazgo Universitario, es un ejemplo de este tipo de iniciativas encaminadas a la adaptación de la comunidad educativa al nuevo paradigma. En ella, 250 universitarios de toda España, de más de 40 universidades crean una red de talento de carácter multidisciplinar y con una clara orientación social. Este programa se asienta fundamentalmente sobre tres pilares: Formación académica, acompañamiento personal y experiencia de red.

Básicamente, el programa se asienta sobre un programa de formación a distancia, donde son investigadas las grandes cuestiones de nuestro tiempo, a las cuales se les plantean una serie de soluciones con un enfoque en su posterior implementación. Todo esto, a través del acompañamiento de un mentor que conoce las capacidades del alumno, con la función de potenciar su desarrollo y crecimiento durante el desarrollo de dicho programa y finalmente, una experiencia de red entre los miembros, a través de la promoción de distintas actividades de carácter social y cultural que generen lazos entre sus miembros, y en última instancia, sirvan como método de retroalimentación de talento, promoviendo la amistad y la cooperación.

Se trata de un ejemplo ilustrativo sobre cómo todas las inquietudes de los alumnos que llegan a la universidad, son exprimidas y aprovechadas, con un claro fin cultural y social, que permite a la universidad la generación de talento, la implementación de proyectos como consecuencia de los programas de formación y el ahorro de costes operativos al ser un programa con un componente esencialmente digital.

Debemos ser conscientes de que, en el fondo, todo esto responde a que vivimos un cambio de época. Una época donde se producen unos procesos de automatización muy fuertes, que conllevan a una empleabilidad más sofisticada, donde cada vez el capital tiene menos peso, y en ese lugar es donde se sitúa el talento, como motor que permite la generación e implementación de ideas innovadoras que respondan a necesidades humanas.

En definitiva, este nuevo sistema que acaba de nacer, debe ser acogido por la universidad, con el objetivo de poner el foco en el alumno para que alcance su máxima realización y desarrollo personal y profesional, para que sean capaces de generar talentos e ideas que sean compartidas y ampliadas dentro de la comunidad universitaria, pues como decía Ken Robinson: “El hecho es que para los desafíos que enfrentamos, la educación no necesita ser reformada, necesita ser transformada. La clave de esta transformación no es estandarizar la educación, sino personalizarla, construir logros en el descubrimiento de los talentos individuales de cada estudiante, poner a los estudiantes en un entorno en el que quieran aprender y donde puedan descubrir naturalmente sus verdaderas pasiones “.      

Jorge Bautista

Alumno Excellens (5º Derecho + ADE) – “Universidad Francisco de Vitoria”

Red de Invesores UFV. Centro de Emprendimiento.

La Red de Inversores UFV. Centro de Emprendimiento (RICE) enmarcada en el Vicerrectorado de Investigación e Innovación de la Universidad Francisco de Vitoria, promueve la innovación y el emprendimiento a través del apoyo a la generación de proyectos centrados en la profesionalidad, la conducta ética, la confianza, la implicación, el entusiasmo, la creatividad y el compromiso de las personas. Su pretensión final es contribuir a generar un tejido empresarial sostenible, ético y socialmente responsable.

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