La importancia de tu marca personal

¿Por qué todo el mundo habla de marca personal? ¿Qué es y por qué es importante para mi startup? Podemos definir marca personal como la huella que dejamos en los demás. En un mundo tan competitivo como es el que nos movemos, la marca personal puede servirte para destacar frente a todos esos competidores y reforzar tu valor como profesional.

¿Cómo podemos empezar a trabajarla? Gestionando nuestra imagen personal como si se tratase de una marca comercial. Es decir, tu producto eres tú.

Las empresas son lo que son las personas que están detrás de ellas, es por ello que la imagen del fundador suele quedar reflejada en la de su empresa. Por este motivo, trabajar en nuestra marca personal puede ser fundamental a la hora de lograr una buena reputación para nuestra empresa.

Para posicionar nuestra marca personal en el mercado, deberíamos de seguir las mismas estrategias que desarrollan las grandes empresas para posicionar sus productos. Por ejemplo, las empresas suelen promocionar sus productos resaltando sus características y atributos; en nuestro caso, deberemos hacer lo mismo con nuestros atributos, transmitirlos junto con nuestras acciones a través de diferentes medios.

Esta imagen de marca que construyas  te ayudará a generar una relación de confianza con tus stakeholders, es decir, permitirás a la persona con la que estas tratando conocerte más, saber con quién habla y generar una credibilidad añadida a tu discurso.

Por todo esto, puede ser clave para tu proyecto comenzar a construir tu marca personal desde el principio, a fin de destacar en este mundo tan competitivo y poder posicionarte mejor respecto a la competencia como un profesional de confianza y referencia.

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Pablo Gimeno

Director de la Red de Inversores UFV

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¿Qué tipos de socios puede tener tu startup?

Continuando con el hilo del anterior post, me gustaría hablar de los tipos de socios que puede tener una sociedad, teniendo en cuenta las características y objetivos que persigan de cada uno.

Podemos comenzar con la clasificación más básica: socios fundadores o socios no fundadores.  El socio fundador es la persona que comienza o funda la sociedad. Es decir, se encarga de los trámites iniciales,  constitución de la misma e inicio de su actividad. Por este motivo, este tipo de socio puede reservarse algunas ventajas o beneficios especiales frente al resto de socios. El socio no fundador es aquel que se incorpora a la empresa una vez ya fundada.

Por otra parte podemos clasificar a los socios según el grado de implicación que tengan con la empresa en: socios capitalistas o socios trabajadores. Los  socios capitalistas se caracterizan principalmente porque aportan capital a la sociedad y no participan en su actividad diaria. Por otro lado nos encontramos con los socios trabajadores que, no solo aportan capital a la misma, sino que participan en su actividad diaria. Ambos tipos de socios también podrán ser socios fundadores (capitalistas y trabajadores).

Estos son algunos de los tipos de socios que te puedes encontrar en una sociedad. Independientemente  del tipo que sean, es aconsejable que para evitar futuros problemas,  se elabore un pacto de socios, en el cual se plasmen las normas y guías de actuación para las distintas situaciones que se pueden dar en una sociedad, con el objetivo de solucionar posibles futuros conflictos e imprevistos.

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Pablo Gimeno

Director de la Red de Inversores UFV

¿Emprender solo o con socios?

Antes de dar el paso y crear tu startup, piensa si puedes hacerlo solo o necesitas ayuda. Si decides asociarte, elige bien a tu compañero, ya que será determinante en el éxito de tu futura empresa.

Creo que todos estamos de acuerdo en que poner en marcha tu propio negocio es una aventura que genera un importante vértigo, incertidumbre y miedo inicial… Cuanta menos experiencia tengamos en el ámbito empresarial, mayor será este vértigo. Por otra parte, creo que también estamos de acuerdo en que tener socios significa compartir tu proyecto, tu empresa.

Por tanto, el primer consejo que puedo dar es que mantengas la cabeza fría y reflexiones con calma por qué necesitas un compañero y, si es así, cómo debería ser. Es importante que a la hora de escoger a tu socio no confundas la sociedad con la amistad. Plantéate cuestiones como qué va a aportar ese socio a la organización, si tenéis metas similares o qué pretendéis obtener con vuestra empresa.

Si bien es cierto que parece que el ADN de un emprendedor es capaz de cargar con el mundo a sus espaldas, en ocasiones contar con alguien que nos complemente y ayude a poder dividir las tareas por áreas y especialización, puede beneficiar al desarrollo y éxito de nuestro negocio.

Principalmente podemos distinguir dos tipos de socios: el capitalista, que aporta dinero y apenas interfiere en el trabajo diario, y el socio trabajador, que además de invertir capital trabaja en el negocio. Este último es al que hay que seleccionar con más atención porque va a formar parte del desarrollo y consolidación del proyecto.

Por todo esto, mi opinión es que, en ocasiones, emprender solo nos dificulta mucho el camino para hacer realidad nuestro proyecto, y si decides asociarte para llevarlo a cabo, considero que lo más importante al elegir a tu compañero de este viaje tan apasionante es que las habilidades y cualidades de ambos se complementen. Por último, para evitar futuros problemas con tus socios, es fundamental fijar quién decide sobre cada campo y establecer las reglas de la salida de un socio.

Pablo Gimeno

Director de la Red de Inversores UFV

 

Emprender

Por necesidad, por auténtica vocación o por oportunidad, emprender parece que está de moda. Pero, ¿te has planteado realmente qué es emprender?

La definición que nos proporciona la RAE sobre este término es la siguiente: “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Bajo mi punto de vista, emprender es mucho más que eso. Emprender es ilusionarse, es apostar, es arriesgar, es caerse y levantarse continuamente.

Emprender y montar una empresa, tu propia empresa, es dar un salto en el ámbito profesional en el que pasas de depender de alguien y tener a alguien arriba al que reportas, a jugar en tu vida profesional sin una red que te sujete cuando caes y a no tener nadie más arriba que tú.

Cuando decides dar el paso de emprender, te conviertes en dueño de tu propio destino, con todo lo bueno que esto conlleva, como tener máxima libertad, y con todo el riesgo que supone, ya que pasas a tener máxima responsabilidad. Desde mi punto de vista, os puedo decir que yo que ya he montado una decena de empresas y que me considero emprendedor y empresario, emprender es una de las cosas más sacrificadas que se pueden hacer en esta vida, pero sin duda, de las cosas más emocionantes y más satisfactorias.

Os preguntaréis cuál es el mejor momento para dar el paso y emprender. Pues bien, mi consejo es que el momento idóneo de montar una empresa es cuando has interiorizado y comprendes el motivo de querer montarla. Esto puede ser con 20 años, con 40 o con más. Es muy importante que tengamos claro qué queremos alcanzar con la creación de ese proyecto y, sólo si se tiene claro qué pretendemos obtener con él, estarás listo para dar ese salto.

Termino este post con una pregunta de Vincent Van Gogh que nos invita a reflexionar: ¿Qué sería la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo?

 

Pablo Gimeno

Director de la Red de Inversores UFV

 

Gestión del talento universitario

En los últimos tiempos, el aprovechamiento del talento universitario ha quedado en cuestión, como consecuencia del profundo cambio de realidad que estamos viviendo, marcado principalmente por la globalización y digitalización. Este suceso, ha llevado a numerosos expertos a afirmar que los universitarios no serán capaces de tener una inserción competitiva y adecuada al nuevo mercado laboral, pues la educación universitaria no ha terminado de adaptarse a este nuevo paradigma.

Las instituciones de educación superior, durante las últimas décadas, se han limitado al desarrollo de habilidades y técnicas encaminados al encaje laboral a través del desarrollo de una profesión futura. En la nueva sociedad del conocimiento en la que vivimos, estas instituciones son las encargadas, precisamente, de crear y generar ese conocimiento a través de distintas prácticas. Para ello, es necesario la creación de plataformas que permitan gestionar el talento de manera interdisciplinar y con un enfoque marcadamente creativo.

Este hecho sugiere, que la integración institucional de la diversidad (en todos sus niveles: áreas de conocimiento, global, racial…) es uno de los motores que van a permitir fomentar el pensamiento multilateral en los alumnos y abordando los problemas institucionalmente, con una perspectiva más amplia y clara de los grandes desafíos sociales y mundiales de nuestra época.

En este sentido, cada universidad deberá preguntarse por su misión, examinar su cultura y prácticas, y en orden a ello, elaborar una serie de políticas encaminadas a la asunción de un rol más activo y adecuado a la nueva realidad que vivimos tanto a nivel laboral como mundial. Estas políticas tienen que ver con todas aquellas actividades que fomenten, de algún modo, la digitalización, los intercambios culturales o la colaboración más estrecha con la empresa.

La Escuela de Liderazgo Universitario, es un ejemplo de este tipo de iniciativas encaminadas a la adaptación de la comunidad educativa al nuevo paradigma. En ella, 250 universitarios de toda España, de más de 40 universidades crean una red de talento de carácter multidisciplinar y con una clara orientación social. Este programa se asienta fundamentalmente sobre tres pilares: Formación académica, acompañamiento personal y experiencia de red.

Básicamente, el programa se asienta sobre un programa de formación a distancia, donde son investigadas las grandes cuestiones de nuestro tiempo, a las cuales se les plantean una serie de soluciones con un enfoque en su posterior implementación. Todo esto, a través del acompañamiento de un mentor que conoce las capacidades del alumno, con la función de potenciar su desarrollo y crecimiento durante el desarrollo de dicho programa y finalmente, una experiencia de red entre los miembros, a través de la promoción de distintas actividades de carácter social y cultural que generen lazos entre sus miembros, y en última instancia, sirvan como método de retroalimentación de talento, promoviendo la amistad y la cooperación.

Se trata de un ejemplo ilustrativo sobre cómo todas las inquietudes de los alumnos que llegan a la universidad, son exprimidas y aprovechadas, con un claro fin cultural y social, que permite a la universidad la generación de talento, la implementación de proyectos como consecuencia de los programas de formación y el ahorro de costes operativos al ser un programa con un componente esencialmente digital.

Debemos ser conscientes de que, en el fondo, todo esto responde a que vivimos un cambio de época. Una época donde se producen unos procesos de automatización muy fuertes, que conllevan a una empleabilidad más sofisticada, donde cada vez el capital tiene menos peso, y en ese lugar es donde se sitúa el talento, como motor que permite la generación e implementación de ideas innovadoras que respondan a necesidades humanas.

En definitiva, este nuevo sistema que acaba de nacer, debe ser acogido por la universidad, con el objetivo de poner el foco en el alumno para que alcance su máxima realización y desarrollo personal y profesional, para que sean capaces de generar talentos e ideas que sean compartidas y ampliadas dentro de la comunidad universitaria, pues como decía Ken Robinson: “El hecho es que para los desafíos que enfrentamos, la educación no necesita ser reformada, necesita ser transformada. La clave de esta transformación no es estandarizar la educación, sino personalizarla, construir logros en el descubrimiento de los talentos individuales de cada estudiante, poner a los estudiantes en un entorno en el que quieran aprender y donde puedan descubrir naturalmente sus verdaderas pasiones “.      

Jorge Bautista

Alumno Excellens (5º Derecho + ADE) – “Universidad Francisco de Vitoria”

Red de Invesores UFV. Centro de Emprendimiento.

La Red de Inversores UFV. Centro de Emprendimiento (RICE) enmarcada en el Vicerrectorado de Investigación e Innovación de la Universidad Francisco de Vitoria, promueve la innovación y el emprendimiento a través del apoyo a la generación de proyectos centrados en la profesionalidad, la conducta ética, la confianza, la implicación, el entusiasmo, la creatividad y el compromiso de las personas. Su pretensión final es contribuir a generar un tejido empresarial sostenible, ético y socialmente responsable.

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